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Autorretrato, carboncillo sobre papel, Lápiz verde y azul

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Poesía: Salmo de Cordillera

Salmo de cordillera Desataos ríos prisioneros reventadnos de agua las manos y los hoyos del cuerpo cicatrizaos surcos y volved a colmar de barro los veranos de los niños sin padres Que nos encierren, que nos ahoguen Que nos sacrifiquen y nos coman Porque la miel se reconoce del azúcar, como la salvia se reconoce de la sangre del puma, el guerrero del cazador Y nuestras limpias manos cloradas de las garras del ciervo del sur Que nos encierren, que nos muerdan Que nos carbonicen y nos coman Que nos entreguen vendados en filas Y nos hagan caminar en círculos cerrados. Que nos aten, que nos persigan Que nos cercenen y nos coman. Mientras escribo os dibujo Y mientras dibujo os leo Venid oh arboles Venid oh araucarias Venid oh espinas, lanzas y plumas Venid y bebed del agua de la virgen cordillera Que nos ahorquen, que nos encierren Que nos desnuden y nos coman Puelche que envuelve y aturde Revivid con vuestro soplo los muert...

ACERCA DE NUESTRO MUNDO INTERIOR

Mario Monasterio 1949-2017 Diciembre 2016 Es verdad que la música aplaca la ira de los animales y aún el más feroz se convierte en un manso corderillo. Es verdad que un poema convierte el alma de un criminal en el alma de un niño inocente y le puede emocionar hasta las lágrimas. Es el poder de las palabras en armonía. También es verdad que una obra de arte, una pintura contrae hasta los más oscuros sentimientos y atrae al espectador hacia a ella con una fuerza magnética por donde solo aflora la admiración por la belleza. Siempre el arte en sus más puras y sublimes manifestaciones provoca estas reacciones en los seres del planeta. Forman parte del misterio de la belleza. Violines, oboes, colores mágicos tienen la capacidad de adentrarse en nuestras almas y convertir las hogueras y los temporales en brisas. Y aunque la perversidad lo abarcara todo, no podría siquiera luchar con la majestuosidad de una noche de luna llena o una noche estrellada en su máximo esp...