ACERCA DE NUESTRO MUNDO INTERIOR
Mario Monasterio 1949-2017
Diciembre 2016
Es verdad que la música aplaca la ira de los animales y aún el más feroz se convierte en un manso corderillo.
Es verdad que un poema convierte el alma de un criminal en el alma de un niño inocente y le puede emocionar hasta las lágrimas. Es el poder de las palabras en armonía.
También es verdad que una obra de arte, una pintura contrae hasta los más oscuros sentimientos y atrae al espectador hacia a ella con una fuerza magnética por donde solo aflora la admiración por la belleza.
Siempre el arte en sus más puras y sublimes manifestaciones provoca estas reacciones en los seres del planeta. Forman parte del misterio de la belleza.
Violines, oboes, colores mágicos tienen la capacidad de adentrarse en nuestras almas y convertir las hogueras y los temporales en brisas.
Y aunque la perversidad lo abarcara todo, no podría siquiera luchar con la majestuosidad de una noche de luna llena o una noche estrellada en su máximo esplendor.
Todo se doblega ante la belleza. Ante la armonía y la paz infinita…
Y aunque en nuestra mente se produzcan las más contradictorias pasiones siempre habrá algo que atenué nuestro convulsionado mundo interior.
Nuestro mundo interior tan difícil de dominar, es el que nos lleva de las más sublimes alegrías a las más desconcertantes muestras de soledad y dolor, porque al igual que todo lo que es y todo lo que existe en nuestro mundo es y será siempre dual, siempre tendrá dos polos, dos extremos.
Es necesario comprender esto, porque si lo comprendes, lo podrás dominar y disfrutaras de las manifestaciones de la vida y lo harás siempre con la paz, con equilibrio y con calma.
Algo simple de decir pero tan difícil de vivir.
En nuestro interior, en nuestros íntimos pensamientos se producen estos combates de la dualidad, todos lo han experimentado y todos los siguen experimentado, todos tenemos experiencia sobre esto, cualquiera sea la condición frente a la vida y frente a la sociedad. Si no fuera así, esta tierra que nos fue dada seria hace mucho tiempo un paraíso de ensueños de armonías y de concordia…Pero no lo es ni lo ha sido.
Todo es dual, todo tiene dos polos, hace milenios que alguien habló de una ley de polaridad.
Y es más, estos dos polos son parte de una misma esencia: Al frío se le contrapone el calor. A la oscuridad se le contrapone la luz. Es la misma esencia la de la risa y el llanto, es la misma esencia el sufrimiento y el gozo, el placer y el dolor. No tiene esta esencia un límite definido, no hay un límite cierto para lo caliente o para lo frío, Estamos en plena noche pero de pronto no sabemos cuándo emerge la luz y lo que era tinieblas se descompone en luminosidad, sin embargo no podrías decirme exactamente cuando esto ocurrió.
Esta dualidad esta en nuestro interior; Amamos y odiamos, reímos y lloramos, aflora en nosotros la caridad pero sabemos que forma parte de la perversidad.
Es más, dice el cristianismo que tenemos siete pecados capitales a los que se le anteponen en el mismo grado siete virtudes.
No sé si te das cuenta de las convulsiones que se dan en nuestros pensamientos a toda hora, durante toda la vida.
Forma parte de nuestro cosmos, de nuestro mundo, como es aquí abajo es allá arriba.
Todo es dual, todo es polar, todo tiene dos facetas de la misma esencia. Es un principio una ley del universo.
Sin duda lo más contradictorio es que somos polos de una misma esencia y es allí donde radica precisamente la infelicidad de nuestro ser interior, nuestro ser interior que se vacía hacia los demás con este comportamiento extraño: pensamos en una cosa, decimos como se debe actuar y hacemos algo diferente a lo que pensamos y decimos. Todos pasamos por este tipo de experiencias.
Entonces siempre hemos leído y escuchado a muchos que dicen que la clave para todo es pensar en positivo, que hay que ser positivo, que por la vida hay que ir con una cuota de positivismo, dando por hecho, con esta acepción que somos gente que vive en la otra polaridad, en el negativismo. Es una afirmación tácita.
Y algo de verdad tiene, sólo que no es tan simple de realizar.
Al menos debes contar con más de un elemento para enfrentarte con esto.
Debes conocer que somos duales y que cada dualidad pertenece a una misma esencia, en el mismo extremo de la cobardía se encuentra la valentía, el miedo y el valor están en la misma esencia, sólo que uno logra sobrepasar al otro, el miedo es algo poderoso que condiciona al ser humano, todos tenemos miedo, todos experimentamos temores que no podemos vencer, es más, el miedo siempre nos doblega. En la misma línea del círculo del miedo está el valor, conviven en la misma esencia. Sólo hará falta avanzar por el círculo del miedo y anteponer el valor. Y de verdad esto tan simple es lo que se requiere.
Regla de oro para todas nuestras polaridades.
Falta aún otro elemento, es el control mental o la meditación.
Lo que permite que transmutemos nuestros polos es el control y la meditación. Dejar nuestra mente limpia y apta para transformar la duda en fe, requiere un ejercicio mental intenso, requiere ser capaces de meditar y en el interior de nuestra mente inquieta y loca movernos por el círculo de la duda y la fe, porque como ya he dicho son polos de una misma esencia.
La polaridad te conduce a la duda, pero que curioso que en la misma línea al otro extremo está la fe.
Desplaza tu mente hacia la fe.
Y esto tiene un paso previo que se denomina meditación, y que merece un tratamiento especial.
Por eso, al inicio de esta enseñanza te hablé del arte, de la música, de la literatura, de las letras y los colores, manifestaciones humanas que se mueven en alta vibración, que te llevaran primero a controlar tus impulsos y emociones y que te entregaran la concentración, todos son pasos previos para la meditación que es la llave para controlarlo todo.
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